19/07/2015

White butterfly bulletHola hermosos hoy es Domingo y como saben es el día de que no se publica..pero puede haber excepciones ;).
para los que no sepan de que hablo
(imagepor favor miren los "dias de publicación del blog" en las imágenes de arribaimage)
imageEste "sistemas" lo uso mas que nada para poner un orden al blog y a mis días, ya que constantemente quiero publicar muchas cosas pero al no saber qué!, termino por no publicar...xc. Asi ya saben algunos días en el blog se publicara mas un poquito de esto que de aquello... imageUn besitoimage

Fic [NaruSasu]




wanaree

"Una mentira recompensada"
Por: Cr0wley.



Capítulo I: “Cruel realidad”

-One-

“Nadie se cansa de amar, pero todo el mundo se cansa de esperar, suponer, escuchar promesas y disculpas”


      Me sentía totalmente devastado, exigir respuestas era lo único que me interesaba en estos momentos. Y, el único apoyo moral que obtenía era de tu mejor amigo quien desde hace unas cuantas horas, me cantaba la misma historia como disco rayado; una y otra vez, constantemente.
- Deja de continuar así, no solucionas nada con eso – Me decía en un intento de tratar de que me controlara. 
“Como si eso fuese a suceder” pensé.


        Ahora eso es algo que no logro hacer siquiera. Mis emociones se encontraban al límite de mi poca paciencia, aquella que ya he perdido con el transcurrir del tiempo. Después de todos estos años juntos, la verdad no logro comprender que fue lo que pudo pasar entre nosotros.
- ¿Por qué lo defiendes? – Le cuestiono, queriendo con ansias saber su respuesta.
- No lo defiendo y, tampoco lo justifico – Me dice, dejándome en las mismas conclusiones.
       Me levante de mi sitio, el cual ha sido el mismo desde que llego a la puerta de nuestro departamento, aquel que comparto con su mejor amigo de infancia. Le dejo ahí postrado en su lugar, viendo como me marchaba con rumbo a nuestra habitación, metiéndome al cuarto de baño.
      Me tiendo en la bañera, esperando que el agua tranquilice mis pensamientos iracundos hacia su persona. Los cuales cada vez son más consistentes, dejando siquiera a mi racionamiento a pensar con claridad. Después de varios minutos de aquella relajante sensación, me dispongo a salir, cubriéndome con mi toalla de baño.
       Es entonces cuando lo veo, es la misma persona quien me hace compañía en los momentos difíciles de afrontar, aquel que dice ser tu mejor amigo, pero en cambio, cuando te comportas tan indiferente conmigo, es él quien está a mi lado; en vez de ti.
- ¿Qué haces aquí? – Le pregunto, mirándole con desprecio. Mientras me sentaba en el borde de mi cama, aquella que comparto contigo durante las noches de sueño y, también nuestras noches de lujuria.
- ¿Desde cuándo sospechas? – Me pregunta, sorprendiéndome totalmente en la manera que lo menciona.
       Sin tomarle mucha importancia a lo que me dice, continúo secando mis cabellos con mi pequeña toalla sobre mi cabeza. Algunas gotas se infiltran sobre mi espalda descubierta, en ese momento siento como las yemas de tus dedos delinean mi espina dorsal, ocasionándome un escalofrió.
        Me quedo un instante paralizado por la reacción que me ocasiona el roce de tu contacto con mi piel. Es ahí cuando el escalofrió se efectúa con mucha más intensidad que anteriormente, sintiendo como una diminuta descarga eléctrica atraviesa mi cuerpo.
       Tus labios comienzan a deslizarse sobre mi espalda aun húmeda por las gotas que caían de mis cabellos. Tus manos empiezan a tornear mis brazos, sujetándolos con fuerza para evitar que me aleje de ti. Mi sentido común hace acto de presencia inmediatamente.
- ¿Qué rayos crees que estás haciendo? – Le pregunto totalmente irritado al mismo tiempo que me levantaba de la cama, tratando de alejarme abruptamente.
- Sasuke, escúchame por favor – Me dice, acercándose a mí, precavidamente.
       Le observo con una mirada con demasiada confusión en ella ¿Acaso estaba burlándose de mí? O simplemente se estaba aprovechando de la situación en la que me encontraba.
- ¡No! Solo aléjate de mí, Naruto – Exclamo un poco, dejando en visto mi irritabilidad a flote.- ¿Acaso te estas aprovechando de mis sentimientos?
- ¡Te equivocas! – Me grita, mostrándome un semblante devastado, algo así como si me estuviera compadeciendo por lo que me estaba pasando.- Tú…tienes derecho de saber.
       Si, tenía razón en eso, estaba totalmente en mi derecho de proclamar la verdad acerca de lo que estaba ocurriendo, pero era algo que no debía de brotar de sus labios, sino de los de él. Aunque la noticia me derrumbara mi credibilidad, al menos estaría enterado de lo que él pensaba realmente de nuestra relación.
        Relación que hace mucho tiempo está decayendo poco a poco y, por más que intentemos levantarla, no se puede. Ya que al mirarlo a los ojos, estos me dicen que ya no hay ninguna emoción entre nosotros, nuestra llama; se ha extinguido.
- No te atrevas – Mascullo entre dientes, mientras que coloco mi brazo izquierdo en su pecho, impidiendo que se acercara más a mí.- Esto no te incumbe a ti.
- Estas erróneo con eso – Me inquiere, ocasionando mi sorpresa en mi semblante decaído.- Me incumbe y, es por eso que ya no soporto verte en esta situación.
- ¿Qué es lo que sabes? ¿Y porque debería interesarte? – Le pregunto, alzando un poco mi tono de voz, ese que se niega a quebrarse.
- Él te engaña – Dice, aplastando por completo la pequeña esperanza que mantenía en mi interior por querer salvar nuestra relación.- Él me lo dijo hace tiempo, es por eso que he estado contigo en esos momentos.
       De repente todo comienza a encajar en mi memoria, las salidas tardías de su trabajo, la poca atención que me prestaba, la escasez de sus palabras amorosas. Es entonces que la tormenta me azotaba con fuerza, haciendo quebrar mi mundo en miles de pedazos cristalinos. Mis ojos empiezan a llover insaciablemente, dando inicio a una desesperación emocional que antes no había experimentado.
- Por favor…no llores – Le escucho decir a kilómetros de distancia, ya que mi llanto no me deja oírle. Pero no me deja continuar en ese estado tan deplorable.
        Sujetó mi mentón delicadamente, haciendo que le observara una vez más. Pero las lágrimas impiden mi visión, ya que le comienzo a ver borroso el rostro. Entonces siento como me acaricia con sus nudillos mi mejilla, a la vez que intentaba remover las constantes gotas de agua que caían sobre ellas. 
       Su gesto delicado me saca de mi trance lastimero y me hace recapacitar entonces, haciendo que dejara de lado mi persistente llanto. Mi visión ocular se esclarece con el detenimiento de mis lágrimas, es entonces cuando logro verlo.
- ¿Qué estás haciendo, Naruto? – Logro articular, pero esta vez un poco más sereno. Pero aun sintiéndome flaquear débilmente.
- Sasuke, ya no puedo soportarlo más – Murmulla, acercando su rostro al mío, lamiendo la comisura de mis labios, ocasionándome que cerrara los ojos por la impresión. Después sujeta mi mentón nuevamente con su mano izquierda y, abro mis ojos lentamente.- Te amo…
       Nos miramos durante una milésima de segundos, él comienza a apretar un poco mi mentón, abalanzándose sobre mis labios semi-abiertos, logrando acapararlos con su boca. Su lengua comienza a jugar suavemente con la mía, acariciándola irresistiblemente. Mis piernas pierden el total equilibrio por el beso, haciéndome que cayera de a poco al suelo, pero el cae conmigo al mismo tiempo; sin dejar de besarme.
      Él sujeta mis cabellos con fuerza, aprisionándome para que no escapara de su contacto. Sin saber porque tampoco me aleje de su agarre, sin impedir sus constantes movimientos lingüísticos. Tal vez por escuchar su confesión, mi cuerpo se dejaba hacer gustoso lo que él efectuaba en mí. Fue entonces cuando se apartó lentamente de mi rostro. 
- Sasuke, yo siempre te he amado – Me dijo al oído, ocasionándome un pequeño escalofrió en mi cuerpo.- Pero acalle estos sentimientos con tal de verte feliz…fui un estúpido al dejar que mi mejor amigo te hiciera daño.
- ¿Hace cuánto? – Le pregunte curioso, manteniendo mi mirada en nuestras manos, las que sujetabas con demasiada fuerza; sintiéndome seguro.
- Te engaña desde…
- ¡No! – Le interrumpo rápidamente, omitiendo su declaración afirmativa sobre el secreto de él.- ¿Hace cuánto que tienes esos sentimientos por mí?
- Cuando frecuentabas aquella cafetería, me enamore de tu semblante apacible que siempre conservabas – Me respondió, ocasionándome de lleno una sorpresa. Entonces sus sentimientos son de cuando íbamos en primero de preparatoria, hace ya ocho años.
- ¿Por qué nunca me dijiste nada? – Le pregunte, apretando sus manos con fuerza.
- Porque estabas con él – Dijo, haciendo que me sintiera tan despreciable por no haberme dado cuenta antes.- Y, con verte feliz, me conformaba, lo único que deseaba era que fueras feliz, no importaba con quien fuera.
       En ese momento fue como caer en un trance emocional, sin siquiera pensarlo dos veces, me lance sobre su cuerpo, aminorando por completo la lejanía de nuestros cuerpos. Él se aferró rápidamente a mi espalda, tocándome suavemente con sus grandes manos. Hundí mi rostro en la abertura de su cuello, olfateando su aroma en su totalidad.
      Perdí por completo la razón de mi cuerpo, fue entonces que me inyecte de su aroma en mis venas, ese dulce aroma que emanaba de su torneada silueta. Mi corazón no dejaba de latir con fuerzas, sentía que en cualquier momento este se me saldría del pecho; explotando. De pronto sentí como me sujetaba de la cintura, elevándome un poco para poder posicionarme a horcajadas sobre su pelvis.
       Su lengua comenzó a recorrer mi cuello, ocasionándome un gemido silencioso, mis manos por instinto se aferraron a sus hombros, presionando mis uñas contra su camisa. Sentir aquella lengua juguetona sobre mi clavícula siendo lamida y succionada; me comenzaba a hervir la sangre. Fue entonces que mi mente se desconectó de mi cuerpo, perdiendo en absoluto el control.
        Sus manos inquietas comenzaron a delinear mi silueta desnuda, ya que la única prenda que me cubría, había sido removida de su lugar. Al sentirme de esa manera, me oculte de su mirada, la cual quería continuar mirándome. Pero en un rápido movimiento, me alejó de su cuerpo para lograr observarme.
- No quiero que te ocultes – Me dijo suavemente, a la vez que me regalaba una sonrisa amable. Mi corazón dio un vuelco repentino, cuando le vi hacer ese gesto.
- ¡Naru…to! – Exclame balbuceante al sentir que apretujaba mi trasero con sus manos.
- Sujétate – Susurro.
      De pronto comenzó a levantarse con cuidado, apretándome con fuerzas para que no me cayera en el intento. Y, como dijo: me sujete. Enrede mis piernas entre sus caderas, acercándome por completo a su cuerpo. Lentamente me posiciono sobre la cama, aquella estructura que mantenía mis recuerdos vividos con su mejor amigo. Temblé al recordarlo.
- ¿Te encuentras bien? – Me pregunto cuando había alcanzado su cometido al acomodarme sobre mi cama. Su rostro se mostraba un poco preocupado, pero a la vez calmado y, fue eso lo que hizo que dejara de tener dudas, así que asentí con la cabeza, abriéndole paso para que continuara con lo que se proponía.- ¿Puedo seguir o quieres que pare?
- Si...continua – Dije a duras penas, en ese instante mi respiración se comenzaba a sentir agitada, siendo seguida por los latidos de mi corazón. Me sonrió, acabando con mi cordura.
       Lo sujete de su camisa, atrayéndolo hasta mí para poder saborear aquellos labios apetecibles que se gastaba. Él se sostenía con una mano para no caer de lleno encima de mi cuerpo ya que había quedado en cuatro cuando lo acerque. Penetre constantemente su cavidad bucal, la cual él me habría total acceso a ella.
          Enrosque mis piernas alrededor de su cintura, dejando atrás cualquier sentimiento de culpa que me invadiera en ese momento. Ya que ahora no tenía ninguna intención de detenerme para ponerme a pensar acerca de él. Naruto interrumpió lentamente el beso, para retomar aire en nuestros pulmones. Coloco rápidamente su mano libre en mi cintura alzándome para colocarme un poco más arriba.
- Aun conservas tu ropa – Le dije, señalándole su vestimenta, sonriendo maliciosamente. Ya a este punto, no me interesaba nada que no fuera aquellos orbes azules que me miraban con detenimiento.
- Sí, creo que tienes razón – Dijo, parándose con sus rodillas e irguiéndose después, mientras me observaba desde arriba; mordiéndose el labio inferior sensualmente.
       En un movimiento de su mano, fue subiendo tan lenta y tortuosamente su camisa blanca, dejando un poco al descubierto su bien trabajado abdomen. Al ver tal escena, mis ojos no se le despegaban en ningún momento, en algunas ocasiones me mordía con fuerza el labio para poder espabilarme de la ensoñación que me efectuaba su cuerpo.
      Posteriormente continúo a quitarse su pantalón con todo y ropa interior, descubriendo totalmente su piel y, también exponiendo por completo su erección ante mí. Sigilosamente se abalanzó sobre mí, acaparándome con su lengua, la cual comenzaba a deslizarse por todo mi cuerpo. Aquella que recorría suavemente mi piel, mientras dejaba un rastro húmedo.
      La sensación que me ocasionaba era gratamente satisfactoria, el camino que recorrían sus yemas sobre mi cuerpo, comenzaba a quemarme con tan solo su tacto. Cuando llego de nuevo a mi cuello, lo lamio, succiono y marco en el su paso. Ocasionándome varios gemidos que se ahogaron en mi garganta.
- No te calles – Murmuro sobre mi oreja, soplándome después. Haciendo que mí piel se erizara en el camino, por la sensual voz que me profesaba.-  Quiero escucharte, al momento de comenzar a amarte.
          Su respiración me hacía cosquillas, pero simplemente atine a asentir con la cabeza a lo que me decía. Seguido relamió mi lóbulo, ocasionándome uno ligero temblor en mi cuerpo. Prosiguió a recorrer nuevamente mi pecho, acercándose a mis pezones, los cuales se encontraban cada vez más erectos por el movimiento de su lengua.
       Poco a poco fue bajando por mi abdomen deteniéndose rápidamente en mi ombligo, lamiéndolo y penetrándolo al mismo tiempo con aquella lengua que comenzaba a impacientarme, cada vez que hacía un movimiento. Su respiración comienza a notarse exaltada, dándome a entender que había estado esperando esto durante mucho tiempo.
      Se comienza a acomodar un poco mejor, acercando su rostro a mi notable erección. Consecutivamente toma mi miembro con su mano derecha, acariciándolo suavemente, mientras que la acción efectuada me hace obtener un respingo, el cual nota.
- ¿Estas bien? – Me pregunta, deteniéndose al instante.
- S-si… - Balbucee, sintiendo mis mejillas arder. Agarro su mano, llevándola de vuelta a donde se encontraba anteriormente. Indicándole que continuara.
- De acuerdo – Me dice, prosiguiendo.
        Inicia recorriendo su lengua lentamente alrededor de mi miembro a la vez que lo sujetaba con su mano, comenzando a masturbarme. Aprisiono las sabanas con fuerza al sentir el contacto de su lengua en mí, aquella que comienza a hacer su movimiento de arriba hacia abajo tan…satisfactoriamente.
- ¡Ahh! – Emití sonoramente, haciéndole saber cuánto me gustaba. 
       Él interpreta mis gemidos sagazmente, acelerando una vez más el movimiento de su boca y, que con cada uno me estremecía. Mordía mis labios intentando de ocultar mis persistentes gemidos, esos que con cada roce de su lengua se hacían mucho más notorios.
       Por instinto de querer sentir más placer, lleve mis manos a su cabeza, enredando mis dedos entre sus cabellos, tratando de acelerar el movimiento con la ayuda de mis manos. La sensación se volvía mucho más placentera, podía incluso sentir como mi pene se contraía por la acción ejecutada. Después de unos minutos de sentir como su lengua se deslizaba por mi glande, yo ya me encontraba al borde del éxtasis. Mi miembro comenzaba a lanzarme punzadas que me advertían que estaba llegando al final.
- ¡Na…ruto! ¡Bas…ta…estoy apunto…de ve – Balbucee. Pero creo que él ya presentía lo mismo que yo, así que mejor opto por hacer los movimientos mucho más consistentes. Fue entonces que mi cuerpo se volvió a estremecer, sintiendo como mi miembro explotaba; haciéndome llegar al clímax.
       Respirar comenzaba a costarme demasiado, mi corazón no dejaba de latirme tan deprisa y tú, te elevas sobre mí, lamiéndote las comisuras de tus labios, saboreando mi esencia satisfactoriamente, sin ninguna señal de desagrado, haciéndome sonrojar aún más.
-  Te corriste mucho – Me indicas, mientras te acomodas nuevamente y sujetándome de las caderas para colocarme mejor sobre ti. Me abres un poco más las piernas, dejando escapar una ligera sonrisa socarrona, tan propia de ti.- Aún no hemos terminado.
        Inclinas tu cabeza para poder llegar a mis labios, los cuales te esperaban con ansias. Nos fundimos nuevamente en un beso demandante, sedientos de más y, sin que nuestra saliva nos llene del todo. Siento una pequeña irritación en ellos, pero de antemano sé que es por la fuerza con que me los mordía para lograr contenerme.
         Vuelves a tu posición, colocando nuevamente tu mano sobre mi miembro, haciendo que este despertara con solo tu tacto. Llevas dos dedos a tu boca, empapándolos con tu saliva y advirtiéndome que comenzarías. Introduces primeramente uno en mi entrada, haciéndome sucumbir de inmediato por el segundo.
- ¡mmm! – Gimo otra vez, la verdad a este punto ya había perdido la cuenta de cuantos había soltado ya. Comienzas a moverlos en forma circular, para poder dilatar mi entrada, la cual parecía llenarte de gozo en este momento.
       Repites la misma acción varias veces, hasta que estuviste seguro de haberlo expandido bien. Me miras rápidamente, como si me pidieras permiso con la mirada, así que atino con la cabeza abriéndote paso para que prosiguieras.
       Levantas mis caderas, poniéndolas arriba de tus piernas. Lentamente llevas tu glande hasta mi entrada, haciendo un poco de presión al inicio, como si jugaras a tentarme. Así que araño tu piel en señal de que comenzaba a irritarme por no empezar a moverte y, tú ríes, haciéndome estremecer con tan solo ver tu sonrisa.
- Voy a entrar – Me avisas, mientras depositas un suave beso en mis labios. Introduces poco a poco tu miembro en mi orificio, causándome un poco de molestia al principio pero soportable.- ¿Te duele?
- N-no… - Logro articular. Y, te hundes en mí de una sola estacada, haciéndome gemir sonoramente.- ¡Ahh! Naru…to.
         Te muerdes el labio inferior con fuerza al sentir como aprisionaba tu miembro. Sacudes un poco tu cabeza, intentando tal vez de sacar los pensamientos de querer correrte de inmediato. Y, es ahí cuando das inicio a las embestidas, las cuales comenzaron lentas pero acelerando rápidamente cuando escuchabas mis gemidos, esos mismos que ya no trataba de esconder.
- Sasuke…estas tan…estrecho – Me dices, con esa voz un poco ronca por la excitación.
          Vuelvo a gemir, cuando arremetes contra mí sin miramientos, tomas con fuerzas mis caderas para poder tener mucho más placer. En un rápido movimiento elevas mi pierna sobre tu hombro, logrando así llegar más profundo, te apremio con un fuerte gemido, el cual estas muy gustoso de escuchar.
       Nuestras respiraciones se vuelven cada vez más dificultosas, jadeos incesantes comienzan a salir de nuestras bocas, y estoy casi seguro que pronto comenzare a elevarme hasta llegar al cielo junto contigo. Y, en efecto, cuando me giras para colocarme en cuatro, vuelves a arremeter con demasiada fuerza, tus embestidas se vuelven más certeras y, cuando creo que ya no podría sentir más, tomas mi miembro con una de tus manos; masturbándome.
- ¡Dios…Naruto! – Exclamo con expectación, al sentir nuevamente tus estocadas, las cuales pienso que podrías llegar a partirme en dos.
        Nuestro sudor se comenzó a mezclar con las secreciones que salían de mi miembro, ya que me había corrido con tus insistentes empotradas. Sentía que mi cuerpo se desvanecería por tu causa, pero antes de que lo hiciera, volviste a darme una última embestida, la cual te hizo sacar un sonoro gemido, evidenciando tu reciente orgasmo. 
        Nos tumbamos sobre la cama, jadeosos y bañados en sudor por nuestra reciente actividad sexual. Tu respiración me llega hasta la nuca, ocasionando que mi piel se erizara nuevamente, y después hundes tu rostro en mis cabellos, olfateando mi aroma.
- Sasuke – Pronuncias mi nombre con tanto cariño que me asusta volver a caer en los enredos de alguien más.- Te amo…por favor, déjalo.
        Abro desmesuradamente mis ojos causados por la impresión de lo que me dices, pero esa decisión me temo que ya estaba tomada desde hace un buen rato.
- Lo hare…si es contigo, entonces está bien – Digo, sin prestarle demasiada importancia a lo que fuese a pasar a partir de mañana, después de todo…ya me habías cautivado.
          Me volví para mirar tus orbes color azul, pero te encontrabas profundamente dormido, después de todo ¿Quién no dormiría por esa sesión de sexo? Así que deposite un beso en tus labios, cuidando de no despertarte. Y, me acurruque entre tus brazos, siguiéndote al mundo de Morfeo.
       El que me haya mentido tu mejor amigo fue lo mejor que pudo haberme hecho, ya que por eso, descubrí lo que es ser recompensado al final. Gracias.
       

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Es un pequeño blog que se dedica a recolectar contenido de tipo asiatico de diferentes fuentes, y siempre dando creditos a quien corresponda xD-sin mas disfrúta♥♡

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